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00. Democracia suspendida

Democrático es un término actualmente en transición.
El ejercicio de la palabra es visible a través de las prácticas de diseño político que nos estructuran y su definición alude al sistema que defiende la soberanía del pueblo, así como el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes.
En esencia, podríamos visualizar la geometría del término como una pirámide apoyada en uno de sus lados, estando en la base el pueblo y en la cumbre los gobernantes.
Una geometría de tensión vertical con la diferencia de que, mientras en su definición el vector de fuerza parte de la base y se dirige hacia la cúspide, en la práctica contemporánea el vector de fuerza se invierte, siendo lanzado desde la cúspide organizada por los gobernantes y dirigida hacia el pueblo.


El control se ha invertido,
la democracia queda suspendida.
¿Por qué/poder se invirtió la fuerza?

Los new media, internet y el desarrollo de la tecnología han aumentado los atributos del ciudadano como consumidor hacia creativo y productor. Cualquiera de nosotros es, hoy en día, capaz de gestionar las tres caras de un mismo “yo” detrás de su ejercicio vital.
Este “Hyper-Ciudadano” tiene la capacidad de deformar la pirámide ensanchando su base, bajando el vértice y cambiando la fuerza vertical descendente hacia la horizontal centrifuga.



Mientras que en la pirámide estabilizada por las fuerzas verticales descendentes, imagen de una democracia invertida, su estabilidad se basa en la jerarquía y la dominación “divina” de un punto geométrico sobre una línea base donde se sitúa el pueblo; el empoderamiento del ciudadano, ahora “Hyper-Ciudadano”, situado en la línea base, ha conseguido una independencia y autonomía que, en asociación con otros de su misma categoría, han debilitado la fuerza del eje vertical hacia un eje horizontal, donde las fuerzas centrífugas, mas espaciales que lineales, contagian y tejen una red de “Hyper-Ciudadanos” con capacidad y fuerza social.


Por supuesto, no es este el único caso de deformación política, pero sí uno clave para entender el potencial de la transformación democrática.

Frente a las promesas y discursos con los que se organizan las fuerzas verticales, la tendencia contemporánea hacia un eje horizontal se apoya en acciones directas. Acciones generadas por una trama humana eficiente que mueve el mercado a través de un campo relacional sobre un espacio no solo físico sino también virtual, como es la www.

Internet, es bien sabido, tal y como Javier Echevarría expone, que está dirigido y controlado por los “señores del aire” pero, por otro lado, es un gran agujero negro desde donde generar nexos, encuentros y organizaciones.

Esta fuerza centrípeta genera un espacio poblado de inteligencias colectivas con atributos como la amabilidad, el humor, la compasión y la empatía. Este nuevo territorio, formado por fuerzas espontáneas, tiene la estructura de un campo de acción-reacción de naturaleza química donde la emergencia está relacionada con las acciones de encuentro más que por los agentes que la componen.


Este nuevo terreno, erosionado por el tiempo, bajo el que la democracia sufre su transformación no es un espacio ideológico que habla del “YOU”, sino un espacio con valores y altamente competente desde donde proclamar “YES, WE CAN”.

Si el espacio ideológico lo representamos bajo una línea-dimensión que une “YOU” con “ME”; el espacio competente es un espacio “n dimensional” repleto de una estructura de conexiones singulares que, como apunta la filosofa Marina Garcés, más tiene que ver con un mundo común.


Si en el espacio ideológico el objetivo es procurar una innovación, en el competente el objetivo es conseguir la transformación; frente a cambiar lo que está, apostar por crear algo nuevo desde lo ya existente.
Pretender la transformación supone apostar por la diversidad a través de estructuras no jerárquicas y espontaneidades no programadas como una forma de hacer emerger, de forma compartida, una democracia radical.

Frente a esta máxima, el presente nos acompaña con una democracia secuestrada por un conjunto de partidos que nos aleja de la igualdad social para acercarnos a una “Democracia marketing” o “Democracia-more empresarial” que, como describe el filósofo y sociólogo José Vidal-Beneyto, no se basa en una ideología estado-providencia, sino en una relación estado-empresa con claros fines de victoria y siempre gestionada desde la dominación mediática.

PhD. Irma Arribas Pérez

Conclusiones


Bibliografía
BOURRIAUD, N. (2015). Estética relacional. Ed. Adriana Hidalgo. Buenos Aires
DEBORG, G. (2006). La sociedad del espectáculo. Ed. Anagrama. Barcelona
ECHEVARRÍA, J. (1999). Los señores del aire: Telepolis y el tercer entorno. Ed. Destino. Barcelona
GARCÉS, M. (2013). Un mundo común. Ed. Bellaterra, Barcelona
GARCÉS, M. (2017). Nueva Ilustración radical. Ed. Anagrama, Barcelona
MCLUHAN, M. (1967). The Medium is the Massage. Ed. Penguin Books. Reino Unido
VERDÚ, V. (2009). El capitalismo funeral. La crisis o la Tercera Guerra Mundial. Ed. Anagrama, Barcelona
HINOJOSA, S. (23 de septiembre de 2017). “Hace siglos que la gente no se rebela por pereza y por miedo”. Entrevista a Marina Garcés en El País VIDAL-BENEYTO, J. (14 de marzo de 2009). ““Berslusco-zysmo” y democracia”. El País